exilio elemental

Para practicar el exilio no es necesario un pasaporte. Ni siquiera contar con una maleta.

En esta disciplina no hace falta aprender geografía, pues las fronteras físicas no son condición indispensable.

Tampoco se necesita aprender otro idioma o comenzar a desconocer el propio.

El verdadero exilio comienza en el interior de uno.
Se queman las fotos, tarjetas de navidad, boletos de cine, agendas telefónicas, pero no desaparecen, sino que arden intermitentes en el silencio de la noche.

No, no hacen falta las fronteras para ser nómada de nombres, fechas y lugares.

Una última anotación: no hay desierto más desolado que una ciudad y hay quien sin salir de su casa jamás ha de regresar.

Abdullah Sidran, poeta bosnio, leyendo su poema "Pesadilla" en el Festival Internacional de Poesía de Medellín, Colombia, en 1996.



Este poema también fue incluido, a modo de introducción, en la película El círculo perfecto (Dir. Ademir Kenovic, Bosnia-Herzegovina/Francia, 1997), de la cual Sidran fue coguionista.

(No se pierda la próxima entrega de esta serie: La letanía como una de las bellas artes)