Cabalgar en el viento (un relato zen, entre mis favoritos)

"Cuando Lie Tszé* hubo penetrado a fondo la enseñanza de su maestro, volvió a su país cabalgando sobre el viento. In Cheng oyó hablar de él y fue a pedirle que le instruyera en este arte. Se lo pidió diez veces, pero las diez veces obtuvo una negativa. Perdió la paciencia y manifestó su deseo de marcharse, no insistiendo Lie Tszé para que se quedara.
Durante varios meses In Cheng permaneció alejado de Lie Tszé, pero su espíritu no estaba más tranquilo. Volvió a verle al cabo de este tiempo, y Lie Tszé le dijo:
-¿A qué se deben esas constantes idas y venidas?
-Hace un tiempo te negaste a instruirme en tu arte, sin embargo, no siento ningún reentimiento hacia ti, por eso he vuelto- respondió In Cheng.
-Veo que eres un vulgar mortal y voy a contarte lo que aprendí de mi maestro_ añadió Lie Tszé-, siéntate y escucha:
A los tres años de estar con mi maestro, y cuando mi espíritu empezó a dejar de pensar en el bien y en el mal, y mi lengua de hablar de ganancia y pérdida, éste se dignó a mirarme.
Al cabo de cinco años, mi espíritu empezó a pensar otra vez en el bien y en el mal, y mi lengua a hablar de ganancia y de pérdida; entonces mi maestro me sonrió por primera vez.
Al cabo de siete años dejaba que mi espíritu pensara en todo lo que quisiera, y éste ya no se ocupaba ni del bien ni del mal; dejaba que mi lengua se ocupara de todo lo que quisiera, y ésta ya no se ocupaba ni de ganancias ni de pérdidas. Entonces, por primera vez, el maestro me invitó a sentarme cerca de él.
Al cabo de nueve años de dejar que mi espíritu pensara en lo que quisiera, y que mi lengua habalara de lo que le gustase, ignoraba completamente si yo o los demás seres estábamos ganando o perdiendo; tampoco tenía conciencia de si el viejo maestro era mi instructor.
Entonces, el ojo fue como la oreja, la oreja como la nariz, y la nariz como la boca; todos eran un solo y único órgano. El espíritu estaba perdido en este encantamiento, las formas disueltas, los huesos y la carne licuados, no sabía cómo se sostenía mi cuerpo y sobre qué se asentaban mis pies. Me abandonaba al viento del este o al viento del oeste como las hojas secas de un árbol. ¿Era el viento el que me montaba, o era yo el que cabalgaba sobre él? No lo sabía.
Tu estancia junto a mí ha sido cortísima y, sin embargo, el resentimiento te invade. El aire no soportará ni un mínimo fragmento de tu cuerpo, ni la tierra uno solo de tus miembros. ¿Cómo puedes soñar pues con avanzar en el vacío y cabalgar en el viento?"

En: Antolin, Mariano y Alfredo Embid
Introducción al budismo zen
Barcelona, Barral,1974.
(las cursivas en el texto son mías)

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*Lie Tszé (ca. 398 a.C.) Maestro taoista. Conocido por su famoso y misterioso poder para "cabalgar en el viento", alusión al wu wei, el arte de "dejar el espíritu en paz".

6 GLOSAS:

Janik dijo...

El zen parece ser uno de los obligados retornos pero no estoy del todo segura de sí se puede lograr o no. De sí nuestra herencia occidental nos permite tal experiencia de vaciamiento. Incluso si el hombre como tal lo puede lograr sinq ue haya de por medio una gran pérdida. Lo que si es seguro es que por lo menos como un mapa mental o un ideal a seguir representa una alternativa al camino de la vida contemporanea. Por cierto , tengo dos que tres amigos que leen este blog y no lo comentan. Eso lo digo para que no creas que es al aire mija

bandala dijo...

También yo me pregunto hasta que punto hay un puente o una fractura entre la visión zen y nuestra visión judeocristianaoccidentaltercermundista (uuf).
Pero a propósito, creo que conecté este post con el anterior de forma inconsciente, hasta cierta forma, pues el budismo está presente de forma constante en la personalidad de muchos personajes de Sallinger.
(¡Gracias por apapacharme el ego, jeje!)

Galufi dijo...

Hola Bandala!

Que lindo relato!, no lo conocía.
Viste la pelicula "Primavera, verano, otoño, invierno y...primavera" y "Hierro 3"??, te las recomiendo mucho...
Tengo novedades para contarte, ojalá se den!. Besos!

bandala dijo...

hola Galufi! No conozco ninguna de las dos películas que mencionas, ¿de donde son y quien las dirige? trataré de ubicarlas y verlas en cuanto pueda; pero como podrás ver en el post siguiente, no veo todo lo que quisiera, cuando quisiera :(
(espero conocer pronto las novedades!)

Galufi dijo...

Bandala, te cuento que son dos películas coreanas del director Kim Ki-duk. A mí me encantaron, son preciosas. Filosofía y disciplina del budismo zen son la esencia misma de estas bellas película. Miralas y luego me contás si te gustaron... mirá primero "Primavera, Verano, Otoño y... otra vez Primavera" (ya hasta el nombre es circular, budista). Viste? nunca tenemos el tiempo suficiente y siempre vamos dejando cosas pendientes, que triste, a mí me pasa. Y a medida que pasa el tiempo es peor!. Por ejemplo, te tengo que escribir... pero quiero esperar para poder contarte buenas noticas ;)
Besos!

bandala dijo...

Galufi: Sospecho que acá le cambiaron los títulos a ambas peliculas. Pero me asesoraré con mi "dealer" para conseguir ambas.
Espero con ansias esas noticias, tanto las buenas como todas las demás.