La prima Cuquis y yo

Últimamente he caido en cuenta de la forma como mi imaginación en ocasiones se desboca de forma incontrolable al momento de hacerme el retrato mental de alguna persona que no tengo el gusto de conocer en vivo y a todo color.

Me pasó con la Trompetista, a quien envuelta en una colorida cauda bufandosa, conocí un buen día de diciembre, propicio particularmente para charlar y degustar un café copilqueño.

Me pasó con Carlitos, quien no sólo no resultó ser un distraído investigador altote, fornido, ataviado con traje de pana café oscuro, provisto de espejuelos y tupida barba, sino que hasta amiga ausente compartimos.

Y no es que me resulte decepcionante, por el contrario, me fascina y, por momentos, llega a desconcertarme que tan lejos se me van las cabras cuando les doy rienda suelta.

De un tiempo para acá me apoyo en cierto personaje hipotético para ilustrar mis explicaciones en clase. Se trata de la prima Cuquis.

Imagínense que deben pronunciar un discurso en la fiesta de Quince Años de la prima Cuquis (risas).

O bien:
Si van a ir al museo para tal o cual exposición, organícense y planeen la visita con tiempo. No olviden llevar tortas y refrescos; pónganse de acuerdo si deciden ir con su novio/a, amigos/as o con la prima Cuquis (más risas).

¿Cómo me imagino a la prima Cuquis?

  • Una chica llenita, más bien baja de estatura, muy morena, provista de un buen humor a prueba de bombas y energía arrolladora.
  • Su vestido de quinceañera fue color rosaextrarrosa; después del vals se aventó una coreografía reggetoneada con sus chambelanes, cuidadosamente reclutados entre los conocidos de la secu y la cuadra. Eso sí, no ha habido pachanga de quince años más divertida que ésa; todos los invitados se amanecieron bailando.
  • Es la prima que siempre quieres que vaya a tus reuniones. Monta las coreografías y se avienta a bailar con todos sin hacerles feo.
  • Y, claro, siempre organiza las mejores fiestas.
Definitivamente, espero conocerla algún día.
Con un poco de suerte quizá hasta me invite a una de sus pachangas.

9 GLOSAS:

Refugio Bandala dijo...

¡Ay, primis! Que yo sea prima lejana, y que casi nunca nos veamos, no te da derecho a dejar que las cabras se desbarranquen (por cierto, eso de la rienda suelta me sorprendió sobremanera; he oído hablar de charros montaperros, pero nunca de primas montacabras)... ¿No recuerdas que de niña ya prometía mi figura? Pues haz de cuenta una María Sharapova chilanga. Ya me dirás si no, en mi próxima fiesta (si es que se me pasa la ofensa, y te invito). Atentamente:

La prima Cuquis

José Serralde dijo...

Aquí acabamos de jugar una jugosa apuesta sobre si la prima cuquis tiene las rodillas encontradas; qué dicha ver que quizás sea la propia Refugio quien disuelva esta interrogante...

bandala dijo...

Prima Cuquis:
Recordaba tu pasión por la parranda y tu silueta que se desbordaba prometedoramente cual Venus Williams emergiendo de las aguas.
Pero no recordaba esos melindres, caray. Qué sensible te volviste después de bailar el tema de "Titanic" escoltada por Milton, Brayan, Yair y el Pecas.
Bueno, no hagas berrinches y avisame de la proxima pachanga.
Atte, la montacabras de tu prima.
Chema: ¿exactamente quiénes se encuentran incluidos en el plural de ese "acabamos"?

bandala dijo...

PD. Prima Cuquis, tú mejor que nadie debería estar enterada que la rama Bandala no es chilanga.

José Serralde dijo...

Un respetuoso grupo de caballeros especuladores que, con estupenda conciencia de género apuestan con actitud inversionista; en el fondo sólo buscan el dinero fácil. La prima Cuquis es desde hoy, además de una oportunidad de estadística antropomórfica, objeto de sus historias inventadas.

(La verdad es que creo que al menos yo, seguro tengo también una prima Cuquis que reinventar esta noche.)

Refug-iada Bandala dijo...

¿Sharapova, Williams? ¡Qué sé yo! Soy ciega al color, y miope a las formas (sobre todo sin lentes). Y claro que sé que no somos oriundas del DF. Pero al leer el diccionario, ese libro que los profes como tú nos manda a consultar, aunque esté lleno de palabras feas como chilango, y que casi nadie usa, como oriundo, descubro que chilango no sólo se aplica al “natural de México,” sino también a lo “perteneciente o relativo a esta ciudad o a este Distrito Federal...” Yo estoy avecindada en la colonia San Lucas Patoni y tú vives por... ahí. Así es que técnicamente somos chilangas. Aunque no me haría mal que me refrescaras (la memoria: no seas mal pensada) sobre la ubicación de nuestra casa solariega. Y te invitaré a una fiesta, pachanga o borlote, sólo si me convidas a montar cabras... Un abrazo, primis.

Señor Chiquito dijo...

Soy profesor adjunto de la Facultad de Economía, el maestro titular siempre habla de una tal Tía Carmela y el primo José Luís. Imagínese una reunión de todos esos alteregos. ¡Fascinante y temeroso!

Rax dijo...

Huy... en mis clases, yo siempre pongo de ejemplo a Juanito, quien ha resultado ser un tipo de mediana edad que ha puesto el cuerno, se lo han puesto, mató a la suegra y luego a la novia, se metió de cura, se emborrachó con un travesti, se casó con una actriz de televisa, fue asesino a sueldo y padre soltero.
Lo mejor de todo es que algunos alumnos se encariñan con Juanito y me piden que ponga a alguien más en los ejemplos, pero aunque trato, no: a la hora de poner el ejemplo, Juanito salta de inmediato, siempre dispuesto a sacrificar su honra por salvar la de otros seres inventados. Es un Pípila, me cae.

bandala dijo...

Primis, primis... que te has olvidado que, aunque el clan no es chilango, yo sí soy oriunda (aunque ontológicamente me considero un híbrido). Y que el nuestro es un recio abolengo totonaca. Avísame cuando tengas a bien montar la siguiente pachanga. Saludines hasta San Lucas de las Patrullas.

Sr. Chiquito y Rax: Pensemos en lanzar una convocatoria para el "Primer Gran Congreso de Personalidades Hipotéticas, Alter egos ejemplares y no tanto". Una reunión del tío José Luis, la tía Carmela, Juanito con todo y su Niurka, más aparte la prima Cuquis que, como pueden ver, ya se está saliendo del huacal... ¡Estaría de pelos, me cae!