A Gaby, que me dio la idea.
A los camaradas maistros.

Fragmento del capítulo "Acordeones. La guía máxima"
LO QUE JAMÁS DEBES DECIR Y/O HACER
- Sé tú mismo/a. En otras palabras, evita atraer la atención del profesor comportándote de forma inusual en medio de un examen, entiéndase: ver repetida y fijamente las manos, reloj, piernas o profundidades del escote; ocultándote tras una capucha de esquimal o riéndote como maniático y sudando a mares cuando el/la maestro/a se acerca a ti.
- Menos es más. La máxima virtud de todo acordeón aquí y en China es la discreción. Un poco de sentido común es suficiente para evitar que tu acordeón se delate (y te delate) solito.
- Help! I need somebody... Si no tienes idea, mejor consulta a los expertos. Hay mucha gente (novia/o, hermanos, compadres, etc.) avezada en la confección y uso de acordeones efectivos. Y más aún: felices de instruirte en el gentil y galano arte del apunte mimético.
- Calladito/a te ves más bonito/a. Negarlo todo reiterada y acaloradamente es la mejor forma de empeorar tu situación, si te pescaron in fraganti. Sobre todo si el objeto del delito está en manos del profe. Ver para creer.
No escatimes paciencia y esmero para hacer un buen acordeón. Incluso, con un poco de suerte, ni siquiera necesitarás sacarlo, después de todo el repaso que habrás tenido que hacer para elaborarlo.
Ahórrate (y ahorranos) la pena de recordarte como aquel/lla que reprobó porque ni siquiera supo cómo hacer un acordeón para copiar en clase.
Fuente:
Gabyfilos, Bandala, et. al. Teoría y praxis de la estupidez, México, Maistradelmal Ediciones, colección "Enseñar... para qué", núm. 666.