Tom Sawyer y el clan de los exhibicionistas vouyeristas

Como una vez bien escribió el Señor Chiquito: Hace tanto tiempo (o eso me parece) que no he vuelto a intervenir este blog que casi no lo reconozco. Es como salir de vacaciones un par de semanas y regresar a casa. Los olores y sonidos que te encuentras parecen ser de otro lugar, aunque en realidad siguen siendo los mismos: lo que uno encuentra en realidad son los vestigios de la propia ausencia. Una ausencia que se amplifica sensorialmente en ese espacio que habitas y al cual tratas nuevamente de volver familiar.

Hoy me di cuenta de que nunca hablo de mis padrinos. Inmediatamente pensé en una razón: no hay nada qué contar sobre ellos. No los he vuelto a ver desde que tenía algo así como 18 años, aunque de vez en cuando recuerdo ciertas peculiaridades de nuestra relación padrino-ahijada. Por ejemplo, solían servirse de la comparación entre lo que ellos sí tenían, sí hacían, sí decían, sí traían, sí usaban, etcétera, y uno no, para corregir y/o encaminar a las ovejas descarriadas como la que esto escribe.

Bueno, una de sus recomendaciones sí dejó una huella en mi tierno e imperfecto entendimiento: siempre insistieron en la modestia.

¡Tienes que ser modesta! me repetían una y otra vez cuando me ponía a releer con fruición Las aventuras de Tom Sawyer, un ejemplar de su biblioteca que daba la impresión de no haber sido leído con anterioridad hasta que lo descubrí y pedí permiso para poder leerlo.

¡Tienes que ser modesta! me repetían con mayor insistencia a partir de la ocasión en que se me ocurrió preguntar si la banda militar que se presentaba en el kiosko del parque interpretaría a Beethoven. (¡Perdooooooooooooooooooooooon! Tenía 10 añitos. Ya estaba intentando chancletear con los tacones de la pose intelectual, pero por lo demás, la música de Beto-Ven, como la de otros de su calaña era parte de lo que oía normalmente y se alternaba debidamente con muchas otras cosas, como Cri-Cri, los Churumbeles de España, Víctor Jara, Little Richard, Parchis y Guadalupe Pineda. Como podrán ver, no discriminaba. )

Ahora que lo pienso, el problema en realidad fue que ellos y yo teníamos ideas diferentes respecto al concepto de modestia, así como sus medios y fines. De la misma forma, no puedo alegar inocencia, sobre todo desde este espacio.

Hace tiempo le doy vueltas a la siguiente idea: un blog aparentemente funciona como la ventana sucia del chiste. La señora de la casa llama la atención a su sirvienta por que ésta sólo limpia el cristal de las ventanas en el interior de la casa pero no del lado de la calle, a lo que la sirvienta repone: "Es para que podamos ver lo que pasa afuera y para que los de afuera no puedan ver lo que hacemos aquí adentro." Sin embargo, pienso que se trata de una cuestión más compleja y perversa, en realidad.

Sólo se me ocurre una imagen para poder explicarlo.

Escribir en un blog es como pasearte desnuda/o ante la ventana, deseando íntimamente que alguien te vea/lea al natural, al mismo tiempo que espías la ventana del vecino (o la vecina, según prefieran imaginar) en espera de vislumbrarlo/a, igualmente desnudo/a, pues quienes escribimos en un blog reunimos por igual ambas perversiones: somos unos exhibicionistas-voyeuristas con mezclas desiguales de pudor y placer. Quien más, quien menos.*

Creo que no fui una buena ahijada, de acuerdo a las ideas de mis padrinos sobre el buen camino y, particularmente, la modestia, pero lo único que sirve de descargo a mi percudida conciencia es que los padrinos en cuestión, si aún no leen el Tom Sawyer que, según me imagino, sigue acumulando polvo en su biblioteca, menos aún leerán esto.

*Esta reflexión surgió originalmente como parte de un comentario para Rax.

5 GLOSAS:

Xerófilo dijo...

Hola:

Como te dije de mi lado, andaba con ganas de comentar en tú espacio desde hace varios días.

Éste capítulo me gustó para empezar. No sólo por lo que escribes en él, sino porque estaba "vacío", lo que me evita distracciones.

Me gusta mucho el eclecticismo musical que pareces tener desde pequeña. Creo que apreciar la diversidad cultural es una de las claves para la solución de muchos problemas. Supongo que en parte es por eso que me gustó ese capítulo que denominaste "oxalá".

De siempre mis padres nos educaron a apreciar las raíces del idioma. Reconocer el aporte musulmán a nuestro acervo es parte de ello.

¿Has leído "Mil años menos cincuenta"?

Espero que no. Su autora es Ángela Abreu, brasileña si no me equivoco, yo conozco la edición de Siruela.

Dije que esperaba que no lo hubieses leído porque es muy bello y creo que lo disfrutarás enormemente cuando tengas tiempo de hacerlo. Si ya lo leíste creo que coincidirás con mi apreciación. Sé que lo que escribí suena tonto o egoísta, pero es como la sensación placentera de mostrarle algo nuevo y bello por primera vez a alguien a quien se aprecia. Desgraciadamente es muy difícil de conseguir. Ojalá lo tengan en la biblioteca a la que aludiste de mi lado.

Me gusta también la analogía de la ventana con estos espacios virtuales. La mía está bien cochina. Pero creo que también por dentro.

No, ya en serio, creo que depende mucho de la personalidad. Me parece que lo que describes queda para introvertidos que, en el fondo, son medio exhibicionistas.

Yo soy muy dual, introvertido y, en cierto sentido, difícil de conocer, pero a la vez muy batallador en la defensa de lo que voy aprendiendo. En mi espacio muestro con razonable precisión únicamente lo que quiero mostrar. Pero coincido contigo. Queremos que "nos vean".

Respecto a "ver", y siguiendo con tu imagen, me parece que seríamos como los mirones de las películas o series de televisión que espían a los vecinos con binoculares. Al final elegimos aquellas ventanas que muestran aquello que nos es "agradable" con base a nuestra cultura. De esa forma acabamos constituyendo, cada uno de nosotros, grupos de ínsulas particulares. Una extensión de nuestras amistades "reales" y, quizás, una manifestación de aquello que no reconocemos en nuestra vida "real".

Algunos espacios dan pena ajena, otros son tan íntimos que uno se siente intruso, metiche. En otros uno aprende y conoce en forma grata.

En mi perspectiva, el tuyo es de estos últimos. Me da gusto haberme asomado a tu ventana.

Saludos

RRS

Xerófilo dijo...

Hola:

¿A qué dirección electrónica te envío la foto que te ganaste por acertar en la adivinanza?

Saludos

RRS

Clara y Pepe (los Chuquis) dijo...

Pues yo no creo que seas o muestres petulancia o engreimiento, que son actitudes totalmente opuestas a la modestia. No sé si serás la reina de las modestas, pero se ve que eres una persona poco vanidosa. Creo que eres conciente de tus virtudes y tus limitaciones, por lo menos eso es lo que dejas ver a través de lo que escribes. Y una persona no puede disimular tan bien, tanto tiempo lo que en realidad es. Como decía un amigo: "Yo no soy perfecto, pero como si lo seriece"... jajajajaja
Cariños.

Xerófilo dijo...

Hola:

¿Recibiste el premio?

Saludos

RRS

bandala dijo...

XEROFILO: Antes que nada le debo una disculpa por dejar tanto tiempo sin contestar sus comentarios. Últimamente he intervenido poco en este espacio, lo que no quiere decir que lo deje abandonado y mucho menos, olvidado.
Tuve la buena suerte de encontrar el libro que me recomendó de Angela Abreu. Ha sido un descubrimiento sumanente gozoso y si hay algo que valoro, es que alguien me lleve a descubrir ideas, imágenes, lecturas, sabores. Así que le estoy muy agradecida por esta recomendación, ya le comentaré cuando acabe de leer este libro pero si le soy sincera, mientras más disfruto una lectura menos ganas me dan de acabarla para poder prolongar un poco más el placer de estar leyéndola.
Creo que no me había percatado de que , como mirones, finalmente hacemos una elección sobre qué y a quién deseamos observar/espiar, lo que también, dice mucho de nosotros mismos. Gracias por esa observación que es muy enriquecedora dentro de esta reflexión.
Gracias de nueva cuenta y bienvenido a este lado de la ventana.
CHUQUIS: Qué puedo decirles sin parecer lo contrario de lo que me dicen... Creo que este espacio habla siempre de cosas muy personales e íntimas, es un tubo de escape para las ideas y ocurrencias que difícilmente encuentran acomodo en otra parte pero que necesitan salir, a veces con más y otras veces con menos fortuna. Pero también debo decir que me gusta la gente como ustedes: que es capaz de tomarse la vida como viene, con humor y sencillez. Para eso hace falta humildad, pero también mucho valor, sabiduría y confianza en uno mismo.
Caso contrario de la gente que se toma tan en serio a sí misma que resulta insufrible para los demás y, creo, hasta para ella misma, pues en el fondo, lo que revela es un problema de autoestima; y algo que no aguanto es a la gente cuyo único tema de conversación es el yo-yo.
Abrazos muy fuertes para ambos y disculpen que me tome mi tiempo para contestar, pero ya ven, al final siempre hay respuesta. Saludos!