Gracias por la música que nos aviva el alma y la llena de armonías y silencios justos
Gracias por el silencio, tónico fortificante del pensamiento
Gracias por el dolor que me cauteriza y limpia, por darme indicios de existencia
Gracias por los recuerdos, por la memoria, por el tiempo
que me tallan y pulen hasta dejarme desnuda como una piedra al río y al sol
Gracias por las horas y los días que se van sin detenerse
Gracias por el insomnio, que me sostiene en la noche, flama de la lámpara.
Gracias por el sueño que me alivia en la oscuridad de su pozo y abre mil ventanas.
Gracias por las palabras y su apariencia de realidad.
Gracias por el amor y la ausencia, para los que carezco de razones.
(Después de mucho tiempo, hoy volví a escuchar esta canción; me acordé de las canciones que enmarcaron mi infancia. Y también me acuerdo de Mercedes.)
Geografía elemental
(Nota: Originalmente, este post se pensó como contribución para El Montonal. La diletancia de quien esto escribe impidió su inserción en dicho espacio. Su aparición es tardía pero no por ello menos esperada, pues ahora ya figura como un pendiente menos en el tintero y una contribución más para este espacio, tan falto de ellas a últimas fechas. Mi deuda personal con el proyecto Montonal queda pendiente, mas no olvidada.)
Bernardo de Balbuena, Grandeza mexicana
Tal vez la conciencia de esta ciudad no fue la oposición para mí perceptible pero intrascendente entre la pequeña matria provinciana y mi lugar de origen, o el afán de mis parientes veracruzanos en señalar de forma sutil e insistente mi condición como natural del sitio remoto, monstruosamente inabarcable y de límites nebulosos pero que pretendían abarcar, dominar, con la invocación de una sola palabra: México, como si así se pudiera justificar toda mi existencia, incluyendo sus huecos y contradicciones.
No. No fue la conciencia de estar dividida entre dos lugares y ser dos o más personas, de acuerdo a mi geografía genealógica.
El momento en que cobré conciencia de esta ciudad y, si es posible decirlo, de nuestra mutua pertenencia, fue entre los estertores del temblor. Una convulsión y de pronto, la ciudad tuvo sus entrañas al aire. Nosotros contemplamos y recorrimos durante mucho tiempo una ciudad madreada y tirada a mitad de la calle; una ciudad en ambulancia, en sala de urgencias, en permanente espera del quirófano. Por eso, esta pertenencia de la que hablo nace de la conciencia de nuestra vulnerabilidad y desnudez, las cuales son, creo, las dos señas que nos quedan marcadas permanentemente a los llamados ahora chilangos: por derecho de sangre, por convicción, los transterrados.
La idea de ambas conciencias me lleva a hablar de otras marcas que también nos señalan a aquellos que de alguna forma somos parte de esta ciudad al ser ella parte de nosotros:
- Siempre se debe estar preparado para lo inesperado, lo absurdo, lo racionalmente imposible. No me refiero a las condiciones impredecibles del tráfico matutino ni al tan esperado ovni que algún día habrá de aterrizar en medio del Zócalo a mitad de un mitin del Peje, acompañado por el rítmico atabal de los concheros, sus nubes de incienso y las campanadas de Catedral. La dimensión burocrática de esta ciudad nos hace pensar en un nuevo círculo que Dante omitió, con la sigularidad de enlazar infierno y purgatorio, donde el absurdo y la ausencia de sentido común son norma. En resumen, la escala de asombro del chilango promedio es imprecisa y vaga, cuando no inexistente. Pero es importante aclarar: una cosa es la flema y otra muy diferente, el valemadrismo.
- De esta última aclaración se desprende lo siguiente: poseemos una capacidad de aceptación y adaptación tal que se confunde con el masoquismo... o el valemadrismo. En efecto, a las condiciones que cotidianamente sufrimos en escala variable de infrahumanidad, le añadimos el orgullo, no de sobreponerlas o remediarlas, sino de aceptarlas y convivir con ellas, porque de una u otra forma, nos las ingeniamos para encontrar un remedio, una salida, un boquete que nos ahorra la reparación completa de ese desperfecto o emprender la solución completa. A veces, he llegado a creer que la existencia en Chilangolandia se concentra en dislucidar una sola cuestión: a ver quién aguanta más. Quizá por eso no resulta gratuito buscar en el origen mismo de esta condición en la misma leyenda fundacional de nuestra ciudad: fue el lugar señalado para que los aztecas, quienes se habían ganado fama por vivir en condiciones y lugares que nadie más habría tolerado, se asentaran por fin.
- Vázquez-Montalbán reflexionó en alguna de sus novelas sobre la debilidad y fascinación de los catalanes por las cosas bellas que ofrece la vida de forma gratis, de allí el encanto que este pueblo mediterráneo encuentra en ir a beber en la fuente pública o salir a recoger setas al campo. Pues bien, el defeño encuentra su mayor fuente de placer en encontrar atajos, recovecos, reglas no escritas, prohibiciones no explícitas y demás formas en que sea posible contravenir el orden, brincárselo subrepticia pero alegremente, sacarle la lengua a los reglamentos y quienes se ostentan como autoridades; rehacer el orden, no con un afán contestatario ni de volverlo caos, sino de crear un orden personal, individual. La libertad de los otros termina donde comienza mi propia comodidad.
- Resulta inconcebible para un chilango no tener al menos una de sus dos raíces familiares anclada en el exterior, sea uno de los estados o sea en otro país. Con estos trasplantes vienen también los injertos. Presentenme a alguien cuyos bisabuelos hayan sido originarios de alguna zona demarcada en el DeFe, y yo me presentaré como chilanga de primera generación, pero como la cuarta y última generación de vecinos de la Roma. Preséntenme a Kevin Pérez, a Marlene Cruz; yo les presentaré a Lupita Watanabe y a Emiliano Itzcoátl Gordon.*
- Como en la Zona del Silencio, también nuestro orden temporal no transgrede sino que instaura su propia lógica y normalidad. Ahorita es una expresión venturosa por relativa. El inicio de cualquier actividad en punto, se verificará, por lo general, en la práctica, cinco, diez minutos, un cuarto de hora después. No hacerlo así constituiría una falta de educación dentro de la etiqueta (no escrita, claro está) chilanga.
Juan García Ponce hace decir a uno de sus personajes, palabras más, palabras menos, lo siguiente: "Dime, ¿te gustaría vivir en otra ciudad? A mí no. Yo sé que en esta ciudad voy a encontrar algo importante. No sé qué sea, pero sé que voy a encontrarlo."
Las ciudades habitan y reverban de forma distinta en cada uno de sus habitantes.
Hay una ciudad que vi y desapareció; otra, que nunca he visto pero está presente, y una más, que sigo buscando a través de esas dos.
"¿Cómo ves?" dir. Paul Leduc (México, 1985). Queda poca cosa qué añadir a las intervenciones de Cecilia Toussaint, Alex Lora (aún rockero) y Rockdrigo González; después de tantos años siguen encarándonos a la realidad presente desde el momento en que la cantaron hasta ahora.
___________________
* Nombres imaginarios, no improbables.
De la famosa México el asiento,
origen y grandeza de edificios,
caballos, calles, trato, cumplimiento,
letras, virtudes, variedad de oficios,
regalos, ocasiones de contento,
primavera inmortal y sus indicios,
gobierno ilustre, religión y Estado,
todo en este discurso está cifrado.
origen y grandeza de edificios,
caballos, calles, trato, cumplimiento,
letras, virtudes, variedad de oficios,
regalos, ocasiones de contento,
primavera inmortal y sus indicios,
gobierno ilustre, religión y Estado,
todo en este discurso está cifrado.
Bernardo de Balbuena, Grandeza mexicana
Tal vez la conciencia de esta ciudad no fue la oposición para mí perceptible pero intrascendente entre la pequeña matria provinciana y mi lugar de origen, o el afán de mis parientes veracruzanos en señalar de forma sutil e insistente mi condición como natural del sitio remoto, monstruosamente inabarcable y de límites nebulosos pero que pretendían abarcar, dominar, con la invocación de una sola palabra: México, como si así se pudiera justificar toda mi existencia, incluyendo sus huecos y contradicciones.
No. No fue la conciencia de estar dividida entre dos lugares y ser dos o más personas, de acuerdo a mi geografía genealógica.
El momento en que cobré conciencia de esta ciudad y, si es posible decirlo, de nuestra mutua pertenencia, fue entre los estertores del temblor. Una convulsión y de pronto, la ciudad tuvo sus entrañas al aire. Nosotros contemplamos y recorrimos durante mucho tiempo una ciudad madreada y tirada a mitad de la calle; una ciudad en ambulancia, en sala de urgencias, en permanente espera del quirófano. Por eso, esta pertenencia de la que hablo nace de la conciencia de nuestra vulnerabilidad y desnudez, las cuales son, creo, las dos señas que nos quedan marcadas permanentemente a los llamados ahora chilangos: por derecho de sangre, por convicción, los transterrados.
La idea de ambas conciencias me lleva a hablar de otras marcas que también nos señalan a aquellos que de alguna forma somos parte de esta ciudad al ser ella parte de nosotros:
- Siempre se debe estar preparado para lo inesperado, lo absurdo, lo racionalmente imposible. No me refiero a las condiciones impredecibles del tráfico matutino ni al tan esperado ovni que algún día habrá de aterrizar en medio del Zócalo a mitad de un mitin del Peje, acompañado por el rítmico atabal de los concheros, sus nubes de incienso y las campanadas de Catedral. La dimensión burocrática de esta ciudad nos hace pensar en un nuevo círculo que Dante omitió, con la sigularidad de enlazar infierno y purgatorio, donde el absurdo y la ausencia de sentido común son norma. En resumen, la escala de asombro del chilango promedio es imprecisa y vaga, cuando no inexistente. Pero es importante aclarar: una cosa es la flema y otra muy diferente, el valemadrismo.
- De esta última aclaración se desprende lo siguiente: poseemos una capacidad de aceptación y adaptación tal que se confunde con el masoquismo... o el valemadrismo. En efecto, a las condiciones que cotidianamente sufrimos en escala variable de infrahumanidad, le añadimos el orgullo, no de sobreponerlas o remediarlas, sino de aceptarlas y convivir con ellas, porque de una u otra forma, nos las ingeniamos para encontrar un remedio, una salida, un boquete que nos ahorra la reparación completa de ese desperfecto o emprender la solución completa. A veces, he llegado a creer que la existencia en Chilangolandia se concentra en dislucidar una sola cuestión: a ver quién aguanta más. Quizá por eso no resulta gratuito buscar en el origen mismo de esta condición en la misma leyenda fundacional de nuestra ciudad: fue el lugar señalado para que los aztecas, quienes se habían ganado fama por vivir en condiciones y lugares que nadie más habría tolerado, se asentaran por fin.
- Vázquez-Montalbán reflexionó en alguna de sus novelas sobre la debilidad y fascinación de los catalanes por las cosas bellas que ofrece la vida de forma gratis, de allí el encanto que este pueblo mediterráneo encuentra en ir a beber en la fuente pública o salir a recoger setas al campo. Pues bien, el defeño encuentra su mayor fuente de placer en encontrar atajos, recovecos, reglas no escritas, prohibiciones no explícitas y demás formas en que sea posible contravenir el orden, brincárselo subrepticia pero alegremente, sacarle la lengua a los reglamentos y quienes se ostentan como autoridades; rehacer el orden, no con un afán contestatario ni de volverlo caos, sino de crear un orden personal, individual. La libertad de los otros termina donde comienza mi propia comodidad.
- Resulta inconcebible para un chilango no tener al menos una de sus dos raíces familiares anclada en el exterior, sea uno de los estados o sea en otro país. Con estos trasplantes vienen también los injertos. Presentenme a alguien cuyos bisabuelos hayan sido originarios de alguna zona demarcada en el DeFe, y yo me presentaré como chilanga de primera generación, pero como la cuarta y última generación de vecinos de la Roma. Preséntenme a Kevin Pérez, a Marlene Cruz; yo les presentaré a Lupita Watanabe y a Emiliano Itzcoátl Gordon.*
- Como en la Zona del Silencio, también nuestro orden temporal no transgrede sino que instaura su propia lógica y normalidad. Ahorita es una expresión venturosa por relativa. El inicio de cualquier actividad en punto, se verificará, por lo general, en la práctica, cinco, diez minutos, un cuarto de hora después. No hacerlo así constituiría una falta de educación dentro de la etiqueta (no escrita, claro está) chilanga.
Juan García Ponce hace decir a uno de sus personajes, palabras más, palabras menos, lo siguiente: "Dime, ¿te gustaría vivir en otra ciudad? A mí no. Yo sé que en esta ciudad voy a encontrar algo importante. No sé qué sea, pero sé que voy a encontrarlo."
Las ciudades habitan y reverban de forma distinta en cada uno de sus habitantes.
Hay una ciudad que vi y desapareció; otra, que nunca he visto pero está presente, y una más, que sigo buscando a través de esas dos.
"¿Cómo ves?" dir. Paul Leduc (México, 1985). Queda poca cosa qué añadir a las intervenciones de Cecilia Toussaint, Alex Lora (aún rockero) y Rockdrigo González; después de tantos años siguen encarándonos a la realidad presente desde el momento en que la cantaron hasta ahora.
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* Nombres imaginarios, no improbables.
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bienvenidos a la dimensión desconocida,
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el libro de los inicios
Dentro de las utópicas empresas futuras que merecen mi atención se encuentra la elaboración de la antología intitulada Los mejores inicios de historias (sospecho que una antología con los mejores finales podría ser considerada poco más, poco menos que una aberración).Nada es tan escurridizo como una buena frase de inicio. Quien diga que no, es un iluso o un ingenuo, por lo menos.
Aquí van algunos de los que he considerado dignos de ser considerados en dicha obra:
- "En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no me quiero acordar..."
(Memorias de Jackson Pollock)
- "Canta, odiosa, la cólera del Pelado Aquiles, que causó infinitos males a los éstos y a los aqueos..." (La Ilíada, contada por Fox)
- "Queridas damas, cuando pienso en vuestra sensibilidad natural, no ignoro que el principio de este libro os resultará desagradable, ya que os recordará el hecho doloroso de la peste mortal, desastrosa para aquellos que fueron testigos de ella o que la pasaron." (Giovanni Bocaccio, Informe oficial a las autoridades sobre el brote de influenza en México).
- "¿Qué humor puede ser más raro / que el que, falto de consejo, / él mismo empaña el espejo / y siente que no esté claro?" (Sor Juana Inés de la Cruz, Epígrafe del nuevo libro de Historia para 6o. grado de Primaria)
- "Era el mejor de los tiempos,
Quedo en espera de sus amables y siempre oportunas sugerencias a fin de enriquecer esta obra.
Y hablando de inicios, con la sola disculpa de la diletancia que a últimas fechas ha sido la constante de este espacio, aprovecho la ocasión para dar noticia del inicio de los nuevos espacios que enriquecen ahora nuestra comunidad bloguera:
Rax migra a un nuevo espacio. Nueva imagen, más palabras e imaginación. Imaginemos (x2) Reloaded
Elena emprendió un viaje hacia el País de las Nubes; un viaje que retoma la visión del peregrino. Ésta su bitácora. XËNË'M NOJTY JA' ET. La ruta ayuujk
El mundo de Sir Gerard, experto en necromancia, filtros amorosos, bestiarios medievales y contemporáneos, entre otros saberes peregrinos. Un autre monde pour moi
Nuevo proyecto colectivo en el que participan varios amigos de este espacio. El montonal
Siendo inicios venturosos, a cada uno le deseamos desde ahora mucho éxito, buena salud y longevidad.
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lecturas,
literatura
Novelas hejemplares
La historia que leí es de un escritor en español, llamado Cervantes. Pero en realidad son muchas historias que vienen en un libro. Como son muchas voy a hablar de una sola. Mi amigo me contó que esta historia que viene en el libro se trata de un par de muchachos que viven en la calle y hacen muchas cosas para sobrevivir. También hay otro señor que se vuelve loco y tiene que dormir con cuidado porque cree que se va a romper, porque está mal de la cabeza. También viene algo de una chava que cree que es hija de unos gitanos y la ponen a robar y a mentir pero ella dice que no y resulta que no es su hija, también hay otras historias pero de esas ya no me acuerdo. Bueno, eso fue todo lo que me pudieron contar del libro del examen, ja.
La verdad es que ya no pude leer el libro que nos dejaron, mi amigo que sí lo leyó y me lo contó antes del examen pero ya no me acuerdo bien, ja. Al menos lo intenté aunque creo que este examen también lo voy a tronar. Pero bueno
, si paso el de química y mate ya me daré por bien servido, ja. Maldita sea, si al menos hubiera leído un poco anoche no estaría aquí sufriendo, pero la verdad es que ya llegué demasiado cansado, y eso que no estaba crudo, ja. Al menos escribir esto ya me relajó un poco. A ver si paso esta vez, si no, tendré que ponerme a chambear de microbusero o taquero. Yo creo que mejor la hago de taquero, la verdad me gustan más los tacos, ja.
Bueno, ya no le quito el tiempo y dejo que califique los examenes de los que sí van a pasar, ja.
Pd. Creo que Cervantes estaba manco, espero que me pueda dar un punto extra por la información, ja.
La verdad es que ya no pude leer el libro que nos dejaron, mi amigo que sí lo leyó y me lo contó antes del examen pero ya no me acuerdo bien, ja. Al menos lo intenté aunque creo que este examen también lo voy a tronar. Pero bueno
, si paso el de química y mate ya me daré por bien servido, ja. Maldita sea, si al menos hubiera leído un poco anoche no estaría aquí sufriendo, pero la verdad es que ya llegué demasiado cansado, y eso que no estaba crudo, ja. Al menos escribir esto ya me relajó un poco. A ver si paso esta vez, si no, tendré que ponerme a chambear de microbusero o taquero. Yo creo que mejor la hago de taquero, la verdad me gustan más los tacos, ja.Bueno, ya no le quito el tiempo y dejo que califique los examenes de los que sí van a pasar, ja.
Pd. Creo que Cervantes estaba manco, espero que me pueda dar un punto extra por la información, ja.
en el camino
Bitácora de viaje
Año 1-Puerco, Sol de los Mocos, cuenta de la Gran Tepocata.
Año 1-Puerco, Sol de los Mocos, cuenta de la Gran Tepocata.
¿Cuál es el nombre de este día?
¿Y el nombre del día anterior y el que vendrá después?
¿Qué nombre es el que me acompaña ahora?
Hay partes que dejo atrás y quedan empacadas en distintas cajas de cartón. No me preocupa pensar cuánto tiempo pasará antes de poder desembalarlas. Probablemente no lo haré; tal vez es mejor arrojarlas lejos para no caer.
No caer mientras salto de un trapecio a otro y oigo resonar una palmada.
Por ahora sólo tengo eso: el eco que me guía mientras estoy suspendida entre dos espacios durante un breve momento que no acaba.
La gente está loca, los tiempos son extraños
Estoy encerrado, estoy fuera de circulación
Solía importarme, pero las cosas han cambiado.
La interpretación de Bob Dylan no necesita adjetivos, así que omitamos las apariciones de Michael Douglas y esposa. Esta canción fue el tema de "Wonder boys" (dir. Curtis Hanson. UK/Alemania/Japón/EU, 2000), película que pasó bastante desapercibida salvo por el hecho de haber ganado un Oscar por la música y otro Oscar... a la mejor canción original.
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Preparando
A Odiseo.
Este puerto y tierra adentro.
Este puerto y tierra adentro.
Dije lo contrario y lo sostengo.
Aunque lo haya dicho lo vuelvo a repetir. Piedra del mismo zapato y paso a pasito, pian-pianito, paso a tropezar.
Vuelvo a este blog y me voy ni bien había acabado de limpiar y sacudir, echar una trapeada, llenarlo de agua y jabón para hermosearlo y... Ahorititita vuelvo, ai les encargo el changarro. Nomás voy, fijo, limpio y doy esplendor.
Sí, cómo no.
Señoras y señores, bienvenidos nuevamente a un nuevo y trepidante episodio de ésta, su tragicomedia favorita Bloguear es mi pecado que hoy presenta: "El regreso de la bloguera pródiga". Y recuerde que el jabón "Alma mía" es el único que dejará oloroso y reluciente hasta el más íntimo rincón de su ser.
En el capítulo anterior, nuestra gentil protagonista, tras sobrevivir de puro milagro una titulación, fin de año escolar, una peste neomedieval, el duelo y las esquelas por varios muertos ilustres, junto con los artreros trabajos de final de semestre, se encontró un buen día con palabras y pensamientos desvalijados, dispersos y deshilvanados. Tanto, que debió comenzar a perseguir piedras y juntar aves para buscar el camino que se había extraviado.
Yo no paso por las cosas, sino que las cosas me pasan y me sobrepasan. Como los ciclos que llevan más tiempo en cerrarse y viajes que se emprenden aun antes de treparse al autobús, avión, jet, mula, trasatlántico. Viajes que comienzan sin traspasar la puerta de la habitación. O que no acaban ni después de haber desempacado.
Aquí vamos, otra vez.
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viaje
33-12 (y aquí vamos)
Bien, oficialmente mañana regresaremos a clases.
¿Preparados para cambiar ligeramente nuestra rutina (otra vez)?
No se preocupen. No va a doler... mucho.
¿Preparados para cambiar ligeramente nuestra rutina (otra vez)?
No se preocupen. No va a doler... mucho.
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bienvenidos a la dimensión desconocida,
Hecho en CU,
humor,
trágame tierra
México-Uruguay-México
A Xerófilo, siempre cercano.
A Tania A., H. Aoki y J. Chiu. Tan lejos.
A B. Tan cerca y tan lejos.
Idea Vilariño murió. No fue hoy ni ayer.
Mientras la ciudad donde vivo se encerraba en sí misma al recibir el primer anuncio de la plaga, Idea murió en Uruguay.
Ajena a entrevistas y premios, sus poemas fueron repetidos por los muros y cantores. Idea fue joven entre los jóvenes que dieron voz a sus palabras.
Y es poco lo que puedo decir por demás. La lectura de "Ya no" es mertiolate para el alma.
Suficiente por ahora. Me cuesta trabajo agregar otra palabra desde el silencio de una noche demasiado calurosa, tras una semana desierta de abrazos y besos.
Cuando al fin depongamos los tapabocas y las voces que nos han llenado de ruido blanco se apaguen, ¿qué descubriremos tras los rostros que se han preservado de esta tempestad?
Surgen niños alegres, húmedos y olorosos,
jóvenes victoriosos, de pie, como su instinto,
mujeres en el punto más alto de dulzura,
se tienden, se alzan, hablan,
habla su boca, esa un día disgregada,
se incorporan, se miran, con miradas de eternos.
(Fragmento del poema "Tarde", de I. Vilariño)
(Fragmento del poema "Tarde", de I. Vilariño)
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